Figura 1Foto de Carmen Leonor Rivera Lassén. Publicaciones Editorial Lápiz, puño y papel @LPP
Carmen L. Rivera Lassén creció con precoz destreza para transcribir historias aromatizadas de salitre, desde la intimidad de su humilde hogar en El Falansterio. Es el barrio marítimo de Puerta de Tierra donde el grafito negro e intenso de su lápiz denotó su pasión por las bellas letras y la cultura puertorriqueña, heredada de su padre el Dr. Eladio Rivera Quiñones.
Un padre que le enseñó sus primeras letras, en aquel ambiente portuario, con los sonidos de llegada de barcos de carga. Rodeada de una comunidad de músicos, artesanos y pequeños comerciantes, que hicieron de su juventud un romance tropical. Sus tíos y padrinos la consintieron con amor que emanaba de la fortaleza de sus puños llenos de voluntad y trabajo.
Ilustración 1El Falansterio, que resguardó la niñez de Carmen L. Rivera Lassén, @1956 @Oficina Estatal de Conservación Histórica
Falansterio, cuyo significado del Siglo XIX, implicó comunidad autónoma según un pensador francés; realmente generó sinergia en un emprendedor carácter de Carmen. Su crianza fue compartida con su familia extendida, que le heredaron un patrimonio en el lugar donde se aseguró un hogar.
Ilustración 2 Ubicación donde se originó la activación de grafito de color negro intensa/Puerta de Tierra Mapa copyright U.S Federal Bureau of Census 2010
Justo desde esta geografía, de entornos cromados de lo añejo, forjó Carmen un empeño de darle rostro y visibilidad a esos relatos de familiares y comunitarios limitados por situaciones de marginación económica. Las oportunidades llegaron para desarrollar una carrera en las humanidades, y su pasión por la educación la relacionaron con figuras claves que la llevaron al periodismo como carrera.
Oportunidades desde un escritorio polivalente
Ilustración 3Josefina Barceló a la izquierda, invita a Rivera Lassén a formar parte de El Nuevo Dia Educador, 1990
El puño firme y el lápiz de finos trazados nunca claudicaron y forjaron su camino a un magisterio lleno de música y danza, que le proveyeron una inusitada invitación para formar parte de novedosos proyectos educativos en un diario metropolitano. Sus años en el quehacer periodístico, hicieron que Rivera Lassén se convirtiera en una prominente portavoz de la juventud y del mundo artesanal.
De una plataforma periodística a un emprendimiento furtivo
Cambios drásticos en esta industria la obligaron a establecerse como escritora independiente. En ese camino conoció en el 2019, a quien pasaría ser su cómplice de emprendimiento Fátima Cedano. Coincidieron por sus vinculaciones con la música sinfónica y el mundo editorial. Alcanzaron acuerdos y se hizo un estudio de mercado que abrió el camino al proyecto Editorial Lápiz, puño y papel.
La pandemia acabó de hacer florecer la creatividad, desde su hogar, en calle Loiza. Logró blandir su puño sanjuanero; gestó y procreó dos ejemplares publicaciones: “Navidad que vuelve” (2021) y “La Sinfónica llegó al pueblo” (2025). Publicaciones que representan la resiliencia, nuestras tradiciones y la base comunitaria. En estas obras cobran vidas aquellas voces silenciadas con un nuevo rostro.
Dos publicaciones con algo en común, música y literatura. Ambas coloridas narraciones basadas en historias de comunidad, Puerta de Tierra y Ballajá, con entronques de los brillantes adoquines y el respiro de olor a mar, adherida en la porosidad de los ladrillos sanjuaneros. Esta es la voluntad que se forja que la voluntad del puño, el lápiz y el papel de Carmen Leonor Rivera Lassén.
¡Consume lecturas que delinean tu espíritu, con el lápiz que marca tu devenir!
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